Y en un sueño barajado con la realidad te escuché;castillo árabe construido con la sabia de una flor
y con la miel de tu bella voz.
Viajé a ciegas por la sierra de Migdia,
mientras percibía en la brisa el contorno de tu ilusión.
Me llevaste a conocer un beso tuyo en el marjal de Pego,
y me supo a vida con un súbito dulce, señal de alucinación.
Te vi nacer al final del arcoíris,
observé tus pétalos de ave alegre confundirse con mis dedos
y me embriague en el acento de tu frágil sabor.
Gracias por existir extraña flor,
por inundar mi día con la lágrima alegre de tu corazón.
Tus hojas son sueños que viven con el Sol,
tu verde tallo es esperanza de amor, sábila de efusión,
eres océano profundo, tan profundo como el canto de un gorrión,
eres alma colorida, fragancia dulce, caricia inocente.
Gracias por aparecerte aquí mi efusiva flor,
en un mundo desbordado de almas que se buscan,
para volver a encontrarse
en un marjal habitado de miles de aves y flores,
en un mundo barajado entre realidad y fascinación.

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