
Desperté en la noche, creí ver una lluvia de soledad
Pero estabas junto a mi,
desperté ansioso y me miraste,
rayaste con tu aliento mi semblante
inundado de vientos azules y nubes doradas
para entonces declararle una tregua inmediata a mi corazón.
Te llamé con un grito
mientras percibía en mi mundo
los colores de un Van Gogh
y las golondrinas plantadas en mi alma inmutables yacían.
Entonces recordé mi sueño,
Aquél con olor a miel,
Donde jugaba con el brillo del firmamento
que se me escurría por los dedos.
Quería creer pero no sabía en qué.
Abatir la incertidumbre, pero no sabía cómo.
Luego un mar dulce y tierno voló sobre mi rostro
y encontré en su alma tu mirada,
hiciste brotar del agua miles de ilusiones,
acompañadas con una sola historia de verdad.
Tu lenguaje silencioso llevaba en el bolsillo ese secreto,
así, tu bondad decidió mostrármelo;
cerré mis ojos y lo colocaste en mis labios
en donde surcos eternos hicieron germinar tu secreto,
conocí la fuerza más poderosa del universo,
el cielo y tus ojos se vistieron del color del sol
y me cobijaste al mismo tiempo con las estrellas
y te creí, creí entonces.
Mis pensamientos se cargaron con la energía de los niños
y creí en tu amor y te mostré el que llevaba en mi mano
lo coloqué en tu mirada
y lo hice habitar en tu alma con un beso
deposité junto a él una pequeña promesa,
mas con mi amor
la promesa se vistió del coraje más fuerte que jamás existió,
por un momento desapareciste,
y desperté en la noche, creí ver una lluvia de soledad
pero estabas junto a mi.
Porque me regalaste tu secreto y yo también te di el mío.
Y ahora que despierto estoy, solo resta decirte…
Te amo.
Pero estabas junto a mi,
desperté ansioso y me miraste,
rayaste con tu aliento mi semblante
inundado de vientos azules y nubes doradas
para entonces declararle una tregua inmediata a mi corazón.
Te llamé con un grito
mientras percibía en mi mundo
los colores de un Van Gogh
y las golondrinas plantadas en mi alma inmutables yacían.
Entonces recordé mi sueño,
Aquél con olor a miel,
Donde jugaba con el brillo del firmamento
que se me escurría por los dedos.
Quería creer pero no sabía en qué.
Abatir la incertidumbre, pero no sabía cómo.
Luego un mar dulce y tierno voló sobre mi rostro
y encontré en su alma tu mirada,
hiciste brotar del agua miles de ilusiones,
acompañadas con una sola historia de verdad.
Tu lenguaje silencioso llevaba en el bolsillo ese secreto,
así, tu bondad decidió mostrármelo;
cerré mis ojos y lo colocaste en mis labios
en donde surcos eternos hicieron germinar tu secreto,
conocí la fuerza más poderosa del universo,
el cielo y tus ojos se vistieron del color del sol
y me cobijaste al mismo tiempo con las estrellas
y te creí, creí entonces.
Mis pensamientos se cargaron con la energía de los niños
y creí en tu amor y te mostré el que llevaba en mi mano
lo coloqué en tu mirada
y lo hice habitar en tu alma con un beso
deposité junto a él una pequeña promesa,
mas con mi amor
la promesa se vistió del coraje más fuerte que jamás existió,
por un momento desapareciste,
y desperté en la noche, creí ver una lluvia de soledad
pero estabas junto a mi.
Porque me regalaste tu secreto y yo también te di el mío.
Y ahora que despierto estoy, solo resta decirte…
Te amo.

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